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10 consejos para darle a tu salón un toque de verano

10 consejos para darle a tu salón un toque de verano

Llega el calor y apetece un cambio de aires en la decoración de tu hogar, algo más veraniego, más fresco. El lugar donde haces prácticamente toda la vida a lo largo del día es el salón, por lo que es la estancia idónea para realizar cambios que nos alegren la vista.

Te presentamos varios trucos para que obtengas un efecto estival en tu salón sin necesidad de grandes cambios, de modo que puedas jugar posteriormente con estos cambios si así lo deseas, para recuperar su esencia actual cuando cambie la estación.

Consejos para conseguir un salón de verano

Como principio básico nos detendremos en relacionar los elementos y accesorios que nos inundan de sol, de playa, de luz, de días de verano en el campo, porque combinando bien estos accesorios y complementos decorativos, el salón puede dar un cambio enorme.

1.- Asociación de colores y sensaciones: Normalmente asociamos el verano con la tranquilidad, y para obtener ese look veraniego es importante que los elementos que lo componen transmitan esas sensaciones, por lo que la apuesta por el blanco luminoso y los colores claros, es una apuesta segura.

Las casas tradicionales de los pescadores, así como las más modernas casas de estilo mediterráneo e ibicenco nos traen los olores del mar, y esa calma se obtiene gracias a la luz que desprende cada una de las estancias.

2.- Sin cortinas. Si tienes cortinas de colores más bien oscuros, o son muy clásicas, es buen momento para retirarlas y dejar únicamente unos visillos blancos, o colocar un estor color crema de forma que se permita la máxima entrada de luz.

Puedes optar por el cambio total, dejando únicamente una cortina de tejido ligero y con motivos de tipo tropical que inspiren y evoquen lugares que tradicionalmente asimilamos con la frescura y naturalidad.

3.- Los muebles auxiliares. Un puff blanco o con tejido de colores alegres o tribales o una silla o mecedora de mimbre en un rincón pueden cambiar también en gran medida el aspecto del salón. Y si además el puff se convierte en cama, habrás ganado en espacio y funcionalidad de un modo increíble.

Alguna estantería o rinconera de los mismos materiales resulta también ideal. La apuesta por el mimbre y fibras naturales siempre es segura, y lo más sencillo es hacerlo en forma de complementos o elementos decorativos.

4.- Paredes de verano. Quita los cuadros tradicionales que tienes en el salón y sustitúyelos por otros de colores más alegres y motivos marineros o playeros. Si tienes las paredes desnudas, sería bueno integrar en ellas algún elemento de ese estilo, o de colores muy luminosos y llamativos.

5.- Menos es más. Para conseguir un ambiente realmente fresco y relajado es importante no recargar la estancia, ni paredes ni espacios. Quita alfombras y deja el suelo desnudo, o incluye pequeñas alfombras complementarias de mimbre o fibras, quizá bajo una mesita redonda de madera o bambú.

Elimina temporalmente los accesorios y figuras decorativas que tengas en los muebles, mostrándolos tal y como son, o incluyendo sólo una cesta de flores secas, o algún tipo de elemento también de mimbre o maderas y plantas trenzadas.

Si optas por la mesita, puedes jugar con ella dentro del espacio que tienes, trasladándola al balcón para un té fresquito con las amigas, o simplemente dejándola en el centro si la estancia es espaciosa.  

6.- Cambia los cojines. Si tienes cojines, es habitual que hagan juego con el color de las cortinas, dando un estilo más clásico o tradicional al salón. Si has retirado las cortinas es también el momento de cambiar los cojines.

Puedes aprovechar la parte interna y cambiar sólo la tapicería del cojín, que pueden ser de colores luminosos, estampados vegetales, silvestres, colores de la sabana o bien más playeros o marineros, en combinación con la nueva decoración de las paredes.

7.- Introduce plantas naturales si no las tienes. Resulta muy alegre y llena la estancia de vitalidad un tronco del Brasil, por ejemplo, en un macetero blanco o de mimbre; son plantas que aguantan muy bien todo el año en el interior y son un soplo de aire fresco para tu hogar.

También puedes colocar alguna planta cuyas hojas caigan colgando de un mueble, especialmente en alguna rinconera o bien desde un macetero que cuelgue del techo, como puede ser un potus, proporcionando un espíritu muy dinámico.

8.- Tejidos frescos. Cambia los textiles de invierno para dar paso al lino, al algodón, y a las fibras naturales, mucho más frescas y ligeras, con estampados también de colores alegres y veraniegos, siguiendo la misma tónica que hayas escogido para los cojines y el resto de complementos.

9.- Los complementos de verano. Coloca cestos y baúles de mimbre, muy funcionales o accesorios y cualquier detalle decorativo de materiales y fibras naturales, como el yute, el esparto, el sisal, el ratán, o cualquier otra.

10.- Cambia de sofá. Si quieres dar la campanada completa, y crees que ya es hora de cambiar el sofá, no lo dudes. Escoge uno con tapizado en tonos claros, especialmente de tejido que sea fácil de limpiar, y coloca unos cojines azul marino para conseguir un efecto navy.

Si escoges un sofá de estas características, una opción ideal es el sofá cama, cuando te quedas media noche viendo la tele, o simplemente porque alguien duerma en tu casa si la velada se alarga con amigos.

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