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Sofás Camas Cruces
¿Cómo hacer un sofá cama?

¿Cómo hacer un sofá cama?

Hacer un sofá cama de calidad es un proceso laborioso, que consta de diferentes
pasos. El esmero en cada uno de ellos, nos dará como resultado final un
magnifico mueble con doble uso, convirtiéndose en muestro sofá, donde estaremos
sentados cómodamente y en una cama que podremos ofrecer a nuestros huéspedes o
incluso puede que se convierta en nuestra cama de todos los días.
El primer paso a la hora de enfrentarnos a la construcción de un sofá cama es pensar
en cuál es el aspecto que os gusta para nuestro sofá. Si va a ser de corte clásico,
moderno, o algo muy funcional. Para ello lo mejor es ojear revistas de decoración,
visitar tiendas o páginas web especializadas, para encontrar la inspiración necesaria
para crear nuestro modelo ideal, haz fotos. Convendría que realizáramos un dibujo
ayudándonos de esas fotos y recortes que hemos ido acumulando, aunque sea
esquemático del sofá, una especie de mono o croquis y probemos diferentes colores
para hacernos una idea de cual será el resultado final.
Una vez tengamos una idea bastante clara de qué queremos, tendremos que
avituallarnos de todas las materias primas y herramientas necesarias para su
construcción.
Elegir la tapicería, tapizar, aunque sea lo último que hagamos, será uno de los
pasos más importantes de nuestro sofá cama, pues sobre todo un sofá cama, es una
pieza de decoración y elegir una tela que nos guste quizás no sea tan fácil como a
primera vista nos puede parecer. Tómate tu tiempo y busca la tela que más te guste,
cuando la encuentres asegurate de tener suficiente metraje, recuerda que las telas se
suministran por metros lineales. Comúnmente las piezas se fabrican en dos anchos
distintos, 1.40 metros y “doble de ancho” 2.80 metros. Es recomendable que
compres un poco más de la necesaria para poder repetir alguna pieza en caso
de alguna posible equivocación. A medida que mejores la técnica, irás
optimizando los recursos. Las primeras veces es mejor quedarse un poco largos, a
que nos falte tela porque marramos en el corte de una pieza. Piensa que cada pieza

de tapicería es única, si por lo que sea nos falta tapicería es muy posible que cuando
vayamos a comprar más, la tintada no sea exactamente igual a la nuestra y esa
diferencia arruinará la estética de nuestro sofá cama
Construir el armazón. Cualquier sofá necesita un armazón fuerte y sólido, un sofá
cama de calidad más aún, pues es donde se alojará el mecanismo que albergará la
cama. Este armazón es el esqueleto de nuestro mueble y deberá adaptarse al
mecanismo de cama que hayamos elegido (italiano, tradicional, de libro, nido…)
Para ello diseña las piezas tomando medidas necesarias. Puedes fabricarlas tú
usando metales, maderas macizas o tableros de partículas de buena densidad, o
puedes encargarlos a un carpintero.
Ya tienes el “esqueleto” de tu sofá cama. El siguiente paso consiste en dotarlos de
guarnición, es decir cubrir el armazón con gomas para darle confort. Para colocar
estas gomas se pueden usar pegamentos y/o grapas. Hay sofás que llevan todo o
parte del esqueleto visto, si el tuyo es de estos pasarías al tapizado directamente.
En este paso de la guarnición es donde además se cortan los almohadones del sofá.
Elige gomas-espumas de buena densidad y que tengan un buen grado de elasticidad
para que recuperen su aspecto una vez nos levantemos. Esto es muy importante, las
gomas de los asientos y de los respaldos es al fin y a la postre donde apoyamos
nuestro cuerpo. Unas gomas demasiado duras o demasiado blandas harán que
no estemos todo lo cómodos que deseamos estar. También es importante tener en
cuenta el factor estético, pues unas gomas demasiado blandas harán que el sofá
parezca arrugado o muy usado en poco tiempo, en cambio unas gomas muy duras
harán que el sofá cama se mantenga mejor “armado” con el paso del tiempo pero
también lo harán menos acogedor, por eso debemos que adquirir un compromiso
adecuado entre estética y comodidad.
Para ayudar a la confortabilidad se usan diferentes densidades en los distintos
almohadones del sofá, en función de su ubicación. Así los rellenos de los asientos
deben ser más densos que los de los respaldos. Otro aliado con el que podemos
contar para aumentar la comodidad de nuestro sofá son las fibras siliconadas, que se
adhieren sobre los bloques de gomas haciéndolos más acogedores, dado a los
cojines un aspecto más mullido y una sentada más acogedora y esponjosa.
Tapizado del sofá. Una vez hemos guarnecido a nuestro sofá solo queda tapizarlo.
Para ello debemos sacar patrones de las diferentes piezas del mueble, brazos,
platabandas, almohadones… Utilizaremos cartones, donde dibujaremos el despiece
de nuestro sofá, que luego nos servirán de plantillas, que colocaremos sobre la tela y
así podremos trasladar las dimensiones de dichas partes. Cortaremos la tapicería
teniendo en cuenta la orientación del dibujo si lo hubiera, o la trama de la tela, para
que cuando coloquemos las piezas ya tapizadas formen un conjunto armonioso.
Imagina cómo quedaría si por ejemplo, el pelo de una tela de un cojín peina hacia la
derecha y en el cojín de al lado peine hacia la izquierda, por eso es un detalle que
aunque parezca poco importante no lo es.
El cosido. Coser las diferentes partes a nuestro armazón y la confección de los
almohadones es la última parte del tapizado. Unas costuras fuertes harán que la
vida de nuestro sofá sea larga. De nada nos sirve comprar una buena tela si luego

no se ha cosido de una forma correcta. Hay diferentes técnicas (en pestaña, a la
inglesa…), elige la que más te guste y le vaya al estilo de tu sofá. Esta parte también
la puedes encargar a una costurera si no tienes una máquina de coser adecuada. Para
“sujetar” las telas al esqueleto de madera usa grapas y así tendrás un ajuste perfecto.
En el caso de que tu sofá sea desenfundale utiliza velcros. También es bueno que
proveas a tus almohadones de cremalleras para que puedas desenfundarlos para su
limpieza en un futuro. A veces algunos mecanismos llevan incorporados un sistema
que hace que no sea necesario retirar los almohadones para abrir la cama, en ese
caso las cremalleras se usaran para sujetarlos a dichos mecanismos en vez de ir
simplemente sobre el sofá cama.
El colchón. Elegir bien el colchón es otro punto determinante para que el
resultado de nuestro sofá cama sea el óptimo. Cada mecanismo puede albergar un
tamaño determinado de colchón tanto en largo ancho y grueso, cerciónate de cuáles
son las medidas que necesita el tuyo. Luego deberás elegir su composición (muelles,
goma de alta densidad HR, viscoelásticos, látex...). La mejor forma es probarlos y
tomar una decisión sobre tus sensaciones, pues en el tema de los colchones la
objetividad es difícil. Eso sí, piensa que suelen ser más finos que un colchón
convencional y que pasaran el mayor tiempo doblados, por lo que el muelle no es a
priori lo más recomendable.
Como hemos visto hacer un sofá cama de calidad es un proceso laborioso que
consta de diferentes pasos, todos ellos importantes pues de la correcta ejecución de
cada uno de ello dependerá la satisfacción final del producto realizado.

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